Después de vivir grandes catástrofes como los terremotos del 2017 hemos visto el poder ciudadano que tiene México. Ahora más que nunca hace falta opinar, esta reflexión es una invitación a entrar en debate para movilizar a la población que desea un cambio.

Cortesía de Santiago Moyao

La escritura me parece peligrosa, las letras quedan como evidencia de una postura que rápidamente puede ser discutida, puesta en entredicho, o que simplemente será momentánea. Aun así, creo que hay que perder el miedo al error. Preguntar y analizar son grandes puntos de partida para empezar a generar movimiento en los sistemas prestablecidos. Ahora más que nunca nos hace falta opinar y hacerlo de una manera responsable.

El año pasado todos fuimos testigos del poder ciudadano después de los terremotos que sacudieron al país. Las grandes catástrofes por lo general permiten que se abran brechas en las que la esfera pública y los movimientos sociales tienen mayor posibilidad de hacerse notar. Un ejemplo importante es lo que sucedió en Japón tras el terremoto de Fukushima en 2011. En Japón no solo hubo un gran terremoto, sino que también sufrieron las consecuencias de un accidente nuclear y de un tsunami. La movilización fue organizada, se creó una red de voluntariado en conjunto con las organizaciones civiles y el gobierno. Al mismo tiempo surgieron movimientos pacifistas que demandaron un mayor cuidado del medio ambiente y protección ante el uso de la energía nuclear. Como resultado del movimiento antinuclear, el gobierno de Japón tuvo que cerrar la mayoría de las plantas nucleares y creó nuevas regulaciones para las mismas.

Pero en México, aunque tuvimos el terremoto y una movilización que nos permitió reconocer cómo nos podemos organizar, no pasó a mayores. Creoque todos estamos indignados con la manera en que México se está desarrollando políticamente. Creo que si los ciudadanos se unen pueden empujar al gobierno a tomar un camino más favorable para todos. Pero eso no solo se puede lograr creando un movimiento organizado, grande y respetuoso. Sería hacer muchísimos artículos de opinión, tener movimientos en redes sociales, alianzas con grandes empresas, hacer demostraciones públicas, salir a las calles, etc.

Cotresía de Santiago Moyao

En fin, yo no sé cómo hacer todo esto ni cómo motivar a la gente, pero creo que no depende de quién sea el presidente sino de quiénes somos nosotros y qué es lo que somos capaces de hacer. Hacen falta muchas más voces, hace falta que se unan las opiniones. Necesitamos crear conciencia de las diferencias sociales que coexisten en nuestro país, necesitamos reconocer a los migrantes, necesitamos crear una cultura de respeto, necesitamos la memoria de los desaparecidos, necesitamos perder el miedo a opinar y necesitamos hacerlo de una manera inteligente, organizada y segura. No me cabe aquí todo lo que nos hace falta, pero dejo abierto el debate… ¡A opinar!

 

 

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