'The best thing about the past
is that it's over'
when you die.
you wake up
from the dream
that's your life.

Then you grow up
and get to be post human
in a past that keeps happening
ahead of you.

-Joanne Kyger

410 días desde su lanzamiento y no logro dejarlo atrás. No estoy seguro si se trata de algo personal o si realmente es tan trascendente lo que puede generar una pérdida como la que sufriera Phil Elvrum en 2017. O más bien si la honestidad sentimental genera lazos tan fuertes.

 

En junio del 2016 el multidisciplinario Elvrum comenzaba una campaña de recolección de fondos para el tratamiento de su esposa, recién diagnosticada con cáncer de páncreas. Campaña que fuera exitosa, económicamente hablando, ya que solamente un mes después el mismo Phil anunciaría su muerte. Es real que vidas empiezan y terminan todos los días y más allá de sentir una natural tristeza esta muerte no afectó la normalidad de mi vida. Por lo contrario, Phil se vió infinitamente afectado y, fiel a su profesión, expresó este dolor a través de música. No más de un año después del fallecimiento de su esposa lanzó A Crow Looked At Me. Cuando vi esto anunciado me costó mucho trabajo esperar algo de este material, no es sorpresivo que se utilice la muerte como “inspiración” y estoy seguro que se ha hablado hasta el cansancio de este tema. Realmente no me parecía emocionante el álbum, tardé mucho en escucharlo, más por una especie de flojera anticipada que por otro motivo. Fue una reseña que hacía pedazos el disco lo que me motivó a escucharlo.

 

Death is real 

Someone’s there and then they’re not 

And it’s not for singing about 

It’s not for making into art.

 

Esta es la primera frase que escuchamos al darle “play” y parece un poco paradójico. Un artista que habla sobre un tema diciendo que este no debería ser objeto de arte. Al mismo tiempo me empezaba a dar una pista de lo que era esto que estaba escuchando y mientras “Real Death” continuaba sonando los versos se volvían cada vez más crudos, más viles, mucho más sinceros y sobre todo dolorosísimos. No pude seguir. Jamás había escuchado algo tan real, tan sincero, tan lleno dolor. Un dolor que no se ocultaba. Por lo contrario, se habla de este de tal manera que se le reconocía. No intentaba ser bello, ni metafórico, no hablar de aquellos rastros de vida que deja una muerte. No. Hablaba de lo doloroso, de lo triste, de lo horrible y vil que es la muerte. No ocultaba su dolor. Lo enfrentaba.

Y solo era una canción.

Una canción que no me pude sacar de la cabeza por semanas. Que me llenaba de miedo y curiosidad por escuchar las diez restantes. Pero escuchar la voz de Elvrum desgarrarse a mitad de la canción mientras cuenta, sin rodeos, que no quiere aprender nada de esta situación y cierra con un infinitamente sincero “I love you” no me dejaba continuar. Era tan explícito, tan real, repleto de imágenes que para nada se acercan a lo bello. Imágenes de dolor y un estado constante donde lo único que podía imaginar era a un Phil destruido intentando encontrar una fuga de este infierno en la música.

Me decidí a terminar de escuchar el disco, había repetido la primera canción unas treinta veces. Más por una suerte de masoquismo que por gusto.

El álbum no toma ninguna otra dirección, continúa siendo duro, directo, no busca las metáforas ni ninguno de esos recursos que normalmente adornarían una canción. No hay nada que adornar, la muerte es real y esta causa un sufrimiento inmenso. A Crow Looked At Me es eso en todas sus capas. La dolorosa voz de Elvrum es acompañada a lo largo de las once canciones de una muy sutil música que no llega más allá de una constante guitarra acompañada de repentinos pianos y percusiones. No necesita más. Es siempre como lo esperas, es callado, es triste, suena vacío, es evidente que no hay una banda detrás, no hay un gran arreglo. Es algo que no puede pasar desapercibido, por lo contrario, cada palabra, cada verso es un golpe y cuando menos te das cuenta estás completamente involucrado en este dolor. Eso me parece increíblemente fuerte, por esa misma razón es dificilísimo de escuchar.

¿Pero qué hace realmente diferente este material de otros tantos que su motor es la muerte?

Aquella reseña que me hizo interesarme en el disco hablaba de lo poco musical que era el álbum. De lo vacío y flojo que era el proyecto estrictamente musicalmente hablando. Mount Eerie no quiere entretener, no pretende que sea agradable escuchar esto. Es más un desahogo personal, un faro en un mar de tristeza y dolor para Elverum.

 

I brought a chair from home

I’m leaving it on the hill

Facing west and north

And I poured out your ashes on it

I guess so you can watch the sunset

But the truth is I don’t think of that dust as you

You are the sunset

 

Durante todo el álbum Phil habla directamente hacia su fallecida esposa y es durante “Seaweed” que, desde mi punto de vista, existe uno de los momentos más importantes del material. Cuando habla de llevar sus cenizas a ver el atardecer y menciona no ver la figura de ella en las cenizas, más bien en el atardecer.

Esto me parece alucinante y sobre todo es un momento en el que más allá de su dolor, él está afrontando esta situación de manera mucho más consciente y entendiendo que en algún punto lo físico queda en segundo plano. Que es el atardecer lo que hace que ella esté ahí. Y me imagino a Phil encontrándola en muchos más lugares a lo largo de su vida.

Es inevitable la muerte. Se ha hablado y se seguirá hablando de esta hasta el final de los tiempos, pero Mount Eerie ha dejado una muestra de sinceridad, de dolor, de miedo, pero sobre todo de esperanza. No hablo de esperanza ante la muerte, no. Este disco deja con un sabor de boca agridulce; se sufre y sufres con él pero si realmente lo escuchas detenidamente llegarás a ese punto en el que una puesta de sol tenga mucho más significado que la muerte misma. Lamento infinitamente la pérdida de Phil y agradezco de la misma manera su honestidad al hacer de esto una obra de arte. La muerte espera por todos y eventualmente llegaremos, pero música como esta no tiene el mismo destino.

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