Fotografía: José María Contreras

Sobre lo inmaterial, lo abstracto y lo efímero de las personas. De los momentos que tienes con ellas. Con todas las que te relacionas a diario, las que quieres, las que amas. Sobre cómo somos cíclicos. De cómo somos pasajeros en la vida de todos y todos en las nuestras, y a pesar de ser así, está bien. Todos somos diferentes, y dentro de esas diferencias está el cambio, y todo cambio, siempre es bueno: natural.

Hay una razón inmaterial que me lleva a todos una y otra vez, buscando sin encontrar un ideal, un sentimiento. Algo no específico, que no cuenta con una realidad propia, los pensamientos relacionados con la belleza, el amor, el deseo. Ante todo razonamiento existe un sentimiento, que si está ahí es porque existe; por y para esas personas. Y sin encontrarlo queda apreciarlo y vivirlo. Sentirlo con todo el corazón, adaptar el sentimiento y seguir.

Conocer, vivir, sentir, gritar, llorar. Aprender a apreciar todo cuando lo tienes, distinguir tus sentimientos de otros, expresarlos. Parte de esta vida es eso, y mucho se lo debemos a las personas, pero el no saber apreciarlas en su momento pensando que son eternas es el error que llegamos a cometer. Nada dura para siempre, y viviendo en un futuro es muy difícil apreciar el momento.
Hoy que pueden, díganle a esas personas que todavía están en sus vidas que las quieren, porque puede que mañana no estén.

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