Si seguimos consumiendo pensando que lo barato no cuesta caro, vamos a seguir perjudicando al medio ambiente y también a empresas mexicanas emergentes. Tenemos que reflexionar acerca de lo que adquirimos además de cuestionar a las empresas para recibir mejores productos.

En el transcurso de los años, nuestra forma de consumir a incrementado demasiado comparada con nuestros progenitores. El problema al cual nos enfrentamos hoy en día es a la poca consciencia que tenemos sobre lo que compramos. Hay tantas opciones y el mercado es tan extenso que creemos que lo que adquirimos no tendrá repercusiones en un futuro.

Comprar o no en tiendas que se dedican al fast fashion comienza a ser un problema cuando lo que consumimos sólo viene de ahí, puesto que la mayoría de la ropa que nos ofrecen es de muy baja calidad y por lo mismo no nos va a durar o, si se nos rompe, no pensamos en arreglarla ya que la adquirimos a un bajo costo. En sí, ese es el objetivo del fast fashion, que la gente consuma, tire y consuma de nuevo.

En el mejor de los casos, la personas optan por renovar su prenda, arreglarla o donarla. Donar la ropa es algo muy complicado puesto que sólo el 20% de la ropa que damos es funcional, las demás prendas que no fueron seleccionadas van a parar a países de tercer mundo, acabando con sus industrias y convirtiéndolos  en un gran tiradero.

Podemos decir que  hay muchas marcas que tienen propuestas distintas para revertir el impacto que hemos tenido en el medio ambiente. Una de estas marcas es ECOALF,  empresa española que ha dedicado su tiempo y dinero en reutilizar ciertos desperdicios encontrados en los océanos, como llantas, plásticos y filtros para café. Su propuesta va hacia prendas que tienen un toque deportivo y clásico. El único contra que podemos tener para encontrar estas opciones en México, es que no contamos con el presupuesto para crear un nuevo textil.

Pero, lo que sí podemos hacer es comenzar a comprar prendas que se hagan y manufacturen en nuestra localidad. Ésta también es una gran forma de aportar y ayudar a las propuestas emergentes mexicanas a que tengan un incremento en su presupuesto. Mientras más demandas tenga el cliente hacia este tipo de empresas, éstas se verán orilladas a mejorar sus productos y estar a la vanguardia.

Tampoco quiero decir que la compañía Inditex tenga la culpa de lo que sucede alrededor de la industria textilera. Quiero decir que mucho tenemos que ver nosotros como consumidores y eso es lo más difícil. Una empresa no puede tener como objetivo educar al cliente, debería ser al revés. Nosotros como consumidores, tenemos voz y fuerza para exigir o reclamar. Nosotros como consumidores deberíamos estar más informados acerca de lo que compramos y también lo que desechamos.

Sé que tenemos esta cultura de pagar a veces 100 pesos por una prenda porque la encontramos en súper rebaja, pero también tengo que decir que esto es algo muy ilusorio. Son prendas que se desgastan muy rápidamente y también que están rodeadas por condiciones de trabajo inhumano.

Si aprendemos a reconocer, que lo bueno, bonito y barato no existe, podremos ser clientes más justos e informados. Si queremos algo que sea bonito y barato no va a ser algo bueno, al igual que si queremos algo bueno y bonito no va a ser barato.

Aquí te dejo el link a Básicos de México, empresa mexicana que se preocupa por el impacto de sus prendas y el comercio justo.

 

 

bscs

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https://bscs.mx/

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