Lady Macbeth es un personaje retomado una y otra vez en distintos contextos, pero siempre es esa figura identificable. Les hablaré sobre esta mujer en una interpretación del director inglés William Oldroyd.

Todos hemos escuchado hablar sobre Macbeth, una de las obras más populares de William Shakespeare. Este clásico habla sobre un general llamado Macbeth, quien recibe una profecía de un trío de brujas de que un día se convertirá en el Rey de Escocia. Consumido por la ambición y la manipulación de su esposa, Macbeth asesina al Rey Duncan y se convierte en rey por sus propios actos. Éste es el inicio de la caída. Se ve obligado a cometer más asesinatos para protegerse de la enemistad y la sospecha. El baño de sangre conduce a Macbeth y a Lady Macbeth a la locura y a la muerte.

Pero aquí hablaremos sobre la mujer detrás de toda esta tragedia. Parece ser que es casi inofensiva, sin embargo es lo contrario. Por el contexto histórico, jamás pensaríamos en un personaje femenino tan atrevido que piense en matar a alguien para su propio beneficio, ni siquiera para el de su esposo, y que lo único que le importe sea obtener el trono.

Es interesante la introducción que hace Shakespeare de la mujer como antítesis de su “naturaleza”: Lady Macbeth es lo opuesto de lo que la mujer era considerada hasta ese momento. Rechaza la compasión, la maternidad y la fragilidad; representa la dureza y la ambición desmesurada. Inclusive dialoga sobre su falta de maternidad y hasta le pide a los espíritus convertirse en asexuada.

Nikolai Semyonovich Leskov, escritor ruso del siglo XIX, retomó a este personaje y escribió una novela titulada Lady Macbeth of the Mtsensk District. El tema central es el rol de la mujer en la sociedad europea del siglo XIX como subordinada del hombre. La protagonista experimenta adulterio y planea un asesinato, desencadenando una serie de dilemas.

Hace unos días me encontré con una película del 2016, llamada Lady Macbeth dirigida por el cineasta inglés, William Oldroyd. Se desarrolla en la Inglaterra rural del siglo XIX, en donde una joven pelirroja es vendida al matrimonio. Comienza a tener una relación amorosa y desastrosa con un joven campesino que trabaja en su propiedad.

La joven Katherine, ahora casada, vive con los amargados de su esposo y su suegro. Ella es notoriamente más joven que su esposo, más bella y encantadora, pero esto es algo que nadie nota. A su esposo no le gusta que salga de la casa, ni siquiera al jardín, al igual que a su suegro; así que básicamente la tienen prisionera en una casa campirana. Hace exactamente lo que le dicen que haga, se la pasa aburrida, sentada, callada y sola. Por diferentes circunstancias, los hombres se van de la casa y es entonces cuando comienza el amorío.

A lo largo de la película, es notorio cómo la protagonista comienza a tener mayor fuerza. Se levanta de la sumisión y se convierte en una desafiadora con agallas y determinación. Al inicio pensé que era tierna e inclusive sentí empatía por ella, pero mientras se desarrollaba la trama, me di cuenta de que era exactamente lo contrario.

Me parece un filme bellísimo, en donde la estética, los colores y las tomas son impecables. Además de esto, el tema es totalmente vigente para el empoderamiento de las mujeres. Evidentemente la película toma un camino torcido, pero se pone en cuestión una vez mas el rol de la mujer en la sociedad. Creo que el legendario personaje de Lady Macbeth siempre será recordado y utilizado, sin importar el contexto en el que se represente, tiene una gran fuerza y un sello característico: la mujer que lucha por lo que quiere y nada la detiene.

Fotografía de portada: Aaron McPolin

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