Lady Goldenesque es un proyecto de música chilango que busca cambiar la perspectiva negativa de simplicidad en la que ha caído el pop.

Parecería que nuestra generación, comprometida con una música diferente, en aras del buen gusto y con tal de evitar la normalidad de los top charts, ha sepultado al pop bajo una interpretación errónea de simplicidad y de banalidad, muy lejos de cualquier posibilidad sonora seria. Desplazando a un nivel secundario valores que algunos podrían considerar superficiales, como cualquier elemento que se acerque al amor y las relaciones, o demeritando la inevitable necesidad de poner a bailar a la gente, nuestros espacios libres de pop se han vuelto francamente aburridos, sofocados por el headbanging más de hueva que la historia de la música ha visto o, en el otro extremo de la pista de baile, contorsiones físicamente inexplicables que ni siquiera siguen un ritmo. Haber encontrado a Lady Goldenesque podría significar un oasis en medio de todo esto.

El más reciente proyecto de Diego Valencia y Miguel Szekely entiende al pop como lo que verdaderamente es, no solo como las producciones prefabricadas y económicamente eficaces, sino como la posibilidad de algo realmente complejo. La música de Lady Goldenesque surge en defensa de un pop a su propia manera, un estilo formado por la contraposición de distintos factores cuyo resultado después se integrará a su música. Colisionan letras melancólicas sobre el rompimiento amoroso, con alegres líneas de bajo y ritmos energéticos; se encuentran también elementos vintage, que reflejan un amplio conocimiento musical, con una experimentación que quiere sonar más moderna, preocupándose por propiciar el baile, como una de sus principales prioridades.

En busca de nuevos sonidos

Yo los conocí recientemente, en un toquin slash expo que se organizaron un grupo de personas con el objetivo de promover el arte en nuestra ciudad, Lucid Distinctions Vol. 2 (no me enteré de la primera edición, pero avisen para la tercera). Además de poder estar rodeado del trabajo de artistas muy talentosos en un venue bien chido, se ofrecía algodón de azúcar, buena chela y buen trago por un módico precio, accesible al bolsillo del escritor promedio de C de Cultura (o sea, bien barato). En medio de esta atmósfera propicia para escuchar música salieron Miguel, unas veces en la guitarra, otras en el bajo; y Diego en los sintetizadores y en la voz.

La premisa se confirmó y, desde los primeros momentos del set, Lady Goldenesque contagió a los asistentes de Tlaxcala #103 con toda la energía de su música. El zapateo por su puesto no se hizo esperar, aunque también encontraron un espacio para aquellas canciones que ellos mismos definen como ‘corta venas’ e incluso para cotorrear un poco con el público, todo resultando en un concierto armónico que sorprendió a más de uno.

En Abril de este año Lady Goldenesque estrenó su primer trabajo de estudio: Tulips, que a lo largo de seis canciones alcanza una compleja e impecable producción pop, eso que para muchos parecía un mito. En sus propias palabras, el EP nos embarca en una historia de amor fallido, contada en el muy particular estilo de Diego y Miguel. Para su siguiente producción, que mientras nos lees se está cocinando, no solo planean seguir fieles a esta propuesta de fusión, sino que tienen la intención de llevarla a otros horizontes, experimentando con nuevos ritmos.

Desde mi punto de vista, el valor de un proyecto como este recae en su originalidad y en su apertura. La música de Lady Goldenesque suena sin tapaduras, ni afiliaciones, sin la necesidad de seguir una tendencia, así se origina este espacio inédito y accesible, en medio de un momento en que los géneros musicales pretenden ser estáticos y definitivos. Todo aquel que esté en busca de un buen rato y de música de calidad, puede encontrar ambos en Lady Goldenesque.

 

 

Foto: Michael Beckhart

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