Si la dieta vegetariana es una opcion para el ser humano ¿por qué hay tantos prejuicios en su contra? Parece que es necesario comer carne para no incomodar.

Mi mejor amiga me escribió y me dijo que se iba a volver vegetariana. Cuántas cosas me vinieron a la mente… a veces parece que decir “no como carne” es casi como volverte de otra religión. La dieta tiene muchísimo estigma, comer carne en México es culturalmente aceptado, no comerla pone en jaque el sistema y las personas necesitan que aquel que se sale del orden se justifique.

Así que me traté de poner un poco más seria con este tema tan polémico. Como cada vez conozco a más personas que optan por cambiar su dieta decidí preguntarles qué los motivó a dar el primer paso. Las respuestas fueron variadas; algunas lo hicieron por un sentido ético hacia los animales, otras después de haber leído artículos y visto documentales, hay quienes lo hicieron por salud o para tratar de reducir su huella de carbono.

De pronto me imaginé a mí misma llevando una dieta sin carne, ¡sin carne! Creo que estoy demasiado acostumbrada a comer carne, pescado y todos los productos animales como para abandonarlos. Pensé en todos los platillos deliciosos… en las texturas, los sabores y los aromas de los que me perdería. Imposible.

Aun así, seguí dándole vueltas al asunto. Yo no pienso dejar la carne y creo que la mayoría de la población tampoco. Lo que pasa es que a mí nadie me cuestiona constantemente por qué como animales cada que ordeno en un restaurante, o que voy a comer a casa de alguien, o cuando voy al súper. Así que realmente qué tanta carne como por elección y convicción o porque simplemente fue lo que aprendí a querer y necesitar en mi dieta.

Está comprobado que el ser humano puede tener una vida perfectamente sana llevando una buena dieta vegetariana obteniendo todos los nutrientes que necesita el organismo. No es necesario comer carne animal para obtener los nueve aminoácidos esenciales. Pero al parecer sí es necesario comer animales para no incomodar a la gente. Porque el simple hecho de llevar una dieta distinta es luchar contra muchísimos prejuicios. La lucha requiere de una postura, convicción y argumentos, todo para caer de nuevo en la categoría del radicalismo.

Sé que mi amiga no va a salvar al planeta optando por una dieta vegetariana pero sí está haciendo un cambio: romper con un paradigma. Lo mismo hacen todas aquellas personas que se salen de la norma, las que quiebran el sistema en el que estamos inmersos todos, las personas que abren la brecha poniendo su propio ejemplo ante los demás. No me volveré vegetariana o vegana pero sí me cuestiono cada vez más por qué como animales y qué tanto los necesito. También estoy dispuesta a conocer a más personas que puedan sacudirme un poco al demostrarme que mi estilo de vida no es el único ni el mejor.

Envíaselo a un amigo