Es bien sabido que aquellos que estudian y pretenden en un futuro dedicarse al quehacer cinematográfico, en su mayoría, tienen una clara aversión hacia el cine comercial. Muchos lo consideran un prejuicio estereotipado por parte de aquellos individuos que estudian cine. Se cree que preferimos el “cine de arte” por pretensión, más que por gusto. Con este texto, lo que busco es desmentir este prejuicio, o intentar hacer entender el porqué de esta aversión.

Antes de empezar a hablar del cine comercial, explicaré las denominaciones o términos que usaré a lo largo de este artículo.

  • Al cine comercial, sea de la nacionalidad que sea, será referido como Hollywood y sus posibles combinaciones o derivados.
  • A lo que tenga que ver con los Estados Unidos, se le denominará como gringo.
  • Caquita y derivas: películas malas.
  • “Cine de arte”, se marcará siempre entre comillas.
  • A una buena película, sólo le diré película (o en su defecto, cine/buen cine).

Lo primero que debe quedar claro…

es que no se considera malo al cine comercial para demeritar el trabajo de los cientos de personas que estuvieron detrás trabajando e invirtiendo sus facultades en hacerla; al contrario, el trabajo detrás de cualquier película es digno de aplaudirse. Los únicos dos responsables de que una película sea mala son el productor y/o el director.

Lo siguiente que se debe tener en cuenta es cómo funciona el mundo del cine hollywoodense: allí no existen autores, o no existen como lo imaginamos. Los únicos que tienen autoría real sobre las películas que se producen de forma industrial son los que las pagan; en otras palabras, los únicos autores son las cabezas de las productoras (Disney, Warner Bros., Paramount en el panorama gringo; Argos, Lemon Films, Alebrije, Lady Leonor, etc. en México). Ellos deciden qué se queda y qué se va, muy a pesar del director.

Los gringos tienen sus productoras a modo de empresa y funcionan como tal: lo único que tienen en la cabeza es vender sin importar la calidad de sus “productos” (primer error es ver una película como producto, en vez de verla como película).

En México existen reglas diferentes: las reglas están hechas para que nadie quiera invertir en hacer una película (porque la inversión siempre es a fondo perdido). Mientras los gringos tienen y gastan millones privados en sus películas, aquí en México nos sometemos a convocatorias para que el gobierno o instituciones públicas nos den dinero para nuestra producción.

Por eso es tan pequeño el mundo del cine industrial en México:

Hay muchos fondos, pero pocos son los que ganan las convocatorias.

¿Por qué será? Muchos se preguntarán ¿quiénes son los genios afortunados? Como todo en México, son los apalabrados en dichos sectores. Los millones se reparten exclusivamente entre los mismos tres pelados cada año.

Y son esos mismos tres pelados (productores casi siempre) los que se clavan en sus bolsillos personales la mitad de los fondos, y buscan acortar los más gastos posibles para hacer películas cuya calidad no les interesa en lo absoluto.

Uno cuando estudia cine y se acaba enterando de que así funciona ela idustria se acaba desilucionando porque el mismo grupo de productores le quitan el lugar a posibles talentos nuevos (con talento real) de hacer cine nuevo, fresco y muy posiblemente bueno, para sacar caquitas como Que culpa tiene el niño o No se aceptan devoluciones que ni siquiera son cine, sino televisión exhibida como cine.

Lo anteriormente mencionado sólo opera en el plano de la industria mexicana. ¿Qué pasa con la gringa? La industria cinematográfica gringa funciona diferente. Producen cientos de películas muy malas (caquita) para sacar unos pocos “súper-estrenos” (súper-caquitas). Las productoras gringas arman películas de unas diez caquitas en donde se incluyen dos súper-cacas. Por ejemplo, si Cinemex quiere la nueva Avengers y la nueva Star Wars que garantizan millones en taquilla, debe proyectar a fuerza diez películas de las que nadie se va a acordar y quitan funciones a películas posiblemente buenas.

¿Pero por que las exhibidoras no sólo se quedan con las películas taquilleras y eliminan las otras para poner otro cine?

Porque los gringos son más tranzas de lo que creemos. Las productoras gringas obligan a las exhibidoras mexicanas a exhibir bajo sus reglas. Existe amenaza militar por parte de los gringos en este tipo de transacciones comerciales (esto es un dato real no oficial). Y además, la constitución mexicana no es como para proteger su cultura ni apoyarla mejor, porque a todos les da lo mismo.

Espero que todo lo mencionado anteriormente no ofenda a quien esté leyendo este texto, puede que suenen radical o “chairas” las opiniones y datos que fui desarrollando. No fue con mala fe, ni malintencionado, sólo fue para esclarecer (¿a los demás o a mí mismo?) el porqué del enojo generalizado contra el cine hollywoodense de parte de quienes amamos el cine. Y vuelvo a mencionarlo: no demeritamos al cine comercial por que existe mucha gente honrada que trabaja para lograr dichas producciones; pero es cierto que estamos en contra de ese cine.

El cine es una creación, un medio de expresión muy complejo y en muchos casos es arte en estado puro. Es una lástima que la gente de cine con poder, le quite la oportunidad a mucha gente con ganas de crear y compartir cosas que me atrevo a asegurar que son mucho más interesantes de lo que puede llegar a ser la película # 25 de Marvel.

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