El mítico Estadio Azteca será sede del Mundial en México, Estados Unidos y Canadá en el 2026. Aún después de más de 50 años, el coloso de Santa Úrsula es referente mundial para la arquitectura deportiva. Esta es su historia.

Nos recibe El Sol Rojo de Alexander Calder. Caminamos por las rampas hasta las gradas diseñadas para tener una visibilidad perfecta aún cuando estemos en el lugar más alto del estadio. Vemos la cancha orientada en dirección oriente-poniente para que los jugadores no sean afectados por los rayos del sol. Sentimos las butacas retumbar por el rugido de los espectadores mientras escuchamos a don Melquiades Sánchez, la voz oficial del recinto, anunciar el inicio del partido. Como canta Andrés Calamaro, “me aplastó ver al gigante“.Estamos en el Coloso de Santa Úrsula, templo del fútbol de la capital mexicana.

México presume tener el mítico Estadio Azteca. Sede de dos (y próximamente tres) mundiales de fútbol. Aquí se vivió el llamado “partido del siglo” entre Italia y Alemania en el Mundial de 1970, presenciamos la consolidación de Pelé como el mejor jugador del mundo y vimos en vivo “la mano de Dios” de Diego Armando Maradona.

Ubicado en la Ciudad de México, en Santa Úrsula Coapa, es referente para todos los vecinos de la colonia como el Coloso de Santa Úrsula. Ochenta y siete mil personas pueden llenar el estadio, ya sea en las butacas o en uno de los 856 palcos privados.

Este hito de la arquitectura y el fútbol será sede del tercer mundial organizado por México, Estados Unidos y Canadá. ¿Qué representa entonces un estadio para los mexicanos?, ¿qué ha hecho que la arquitectura del deporte en México sea reconocida a nivel mundial? En el mundo existen varios estadios modernos, con tecnología de punta, con diseños e instalaciones de primer nivel, pero no existe ninguno con tanta historia y de tal relevancia como el Estadio Azteca.

La América moderna

México entraba en la modernidad y la nueva arquitectura tenía referentes como la Lotería Nacional y la Torre Latinoamericana. La creciente afición futbolística demandaba un recinto de concreto que pudiera representar fielmente el crecimiento y progreso de la sociedad mexicana. En 1952 se construye el estadio de Ciudad Universitaria, al que Frank Lloyd Wright llamó “el edificio más importante de la América Moderna”, pero éste aún no contaba con la capacidad suficiente para albergar eventos masivos.

Después de que durante el II Torneo Panamericano de Fútbol organizado en México más de 40 mil aficionados sin boleto pretendieron ver el partido en el estadio de Ciudad Universitaria, el Departamento del Distrito Federal, a través de la Oficina de Espectáculos Públicos, pidió a las televisoras la transmisión de los partidos. Por primera vez en la historia del país se transmitiría un partido de fútbol por televisión.

Emilio “El Tigre” Azcárraga adquirió en 1959 al equipo con mayor presencia en la ciudad y con más seguidores del país: el América. Seguido de esta compra llegaría Guillermo Cañedo para planear la construcción de un nuevo estadio para las águilas. En 1962, el dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, decide construir una de las sedes del mundial de fútbol de 1970. Reunió 10 arquitectos entre los que destacan Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares, junto con 34 ingenieros, 15 técnicos y 800 obreros. Cuentan por ahí, que dentro de las columnas que sostienen el estadio se encuentran enterrados varios trabajadores, quienes sucumbieron ante la construcción y (por cuestiones de costo) tuvieron que ser abandonados dentro del colado de concreto.

En 1970, con la aprobación del presidente de la República, México se propuso como sede del Mundial, compitiendo por el puesto contra Argentina. La FIFA, al ver la maqueta de lo que sería el colosal Estadio Azteca, se decidió por elegir a nuestro país.

Titán de concreto y acero

Ocho mil toneladas de varilla y 1200 toneladas de acero laminado constituyen la construcción que duró aproximadamente siete millones de horas. Escombros y desperdicio ocupaban el terreno donde se erigiría el estadio, por lo que se tuvo que dinamitar durante varias semanas para despejar los 63 mil metros cuadrados cubiertos por más de 100 mil toneladas de rocas.

Un 29 de mayo de 1966 se disputó el partido inaugural entre el Club América y el Torino de Italia. Más de 100 mil espectadores asistieron al encuentro, y a los diez minutos se cantó la primera anotación. Desde ese gol de Arlindo dos Santos hasta la fecha el estadio ha retumbado por las incontrolables celebraciones que se han llevado a cabo.
Además de ser la locación de justas deportivas, copas mundiales, Juegos Olímpicos, conciertos y hasta una misa del Papa Juan Pablo II, el Estadio Azteca es el recinto deportivo más emblemático en la historia del entretenimiento del país. “Pan y circo” dice la famosa locución latina, y vaya que tenemos carpa para un rato.

En 2008, el Estadio Azteca fue elegido como el estadio más emblemático del fútbol mundial en una encuesta de la FIFA, superando el Wembley y al Maracaná. En 2018, México, Estados Unidos y Canadá fueron seleccionados para ser sedes de la Copa Mundial de Fútbol para el año de 2026. ¿Qué sorpresas nos depararán para el esperado mundial? Probablemente seamos testigos de goles que marcarán una época y de jugadores que quedarán en los libros de historia.

El gigante histórico

Recientemente hubo rumores sobre la desaparición del Coloso. ¿Qué sería del fútbol mexicano sin su máximo recinto? Al país le urge renovar sus estadios, fortalecer la liga y mejorar el espectáculo que entretiene a todos los aficionados. Estadios como el Azul serán demolidos ya que no cuentan ni con un estacionamiento. ¿Qué necesita el Estadio Azteca para alcanzar el estándar de calidad mundial de estadios como los de Rusia o Qatar?

Es evidente que el Estadio Azteca tendrá que ser remodelado para poder dar el ancho en la copa mundial del 2026. Estadios como el BBVA de Monterrey o el Omnilife en Guadalajara serán las otras sedes durante el evento deportivo. Aunque estos recintos cuentan con la infraestructura más moderna y competitiva del mundo, no llegan a tener el valor histórico que tiene el Azteca.
Catedral del fútbol mexicano, hito arquitectónico de la modernidad, escenario de algunos de los partidos más memorables en la historia del deporte; el Estadio Azteca es y será, una joya de la arquitectura deportiva.

Envíaselo a un amigo