Es extraño cómo todo en el mundo cambia. No sólo se ajustan las piezas del rompecabezas geopolítico, sino que también se imponen (o igualan) récords en el mundo del fútbol.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha.

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Cosas Cambiantes: Récords y Clasificaciones

                Con 8 goles anotados entre dos partidos, Rusia ha igualado el récord de la mayor cantidad de goles por un equipo anfitrión impuesto por los italianos en la copa del mundo de 1934.

Técnicamente no es la primera vez que Rusia gana sus primeros dos partidos. Sin embargo, la última vez que lo hicieron no fue bajo el uniforme de la selección rusa sino el de la URSS en 1966. Fue ese año en que este equipo llegó hasta las semi finales y nosotros no podemos evitar preguntarnos si el pronóstico de éste se ve igual de prometedor.

El mundial de 2018, a diferencia del árbitro en este último partido, ha visto muchas cosas. Cosas como 5 autogoles en la porción inaugural del torneo. Asunto alarmante, pues el récord de autogoles en un mundial es de 6 y este número no se ha igualado desde Francia 1998.

Es extraño cómo todo en el mundo cambia. No sólo se ajustan las piezas del rompecabezas geopolítico, sino que también se imponen (o igualan) récords en el mundo del fútbol.  En esta copa del mundo Rusia avanza habiendo anotado ya más goles que en sus últimos dos mundiales.

Inevitablemente el triunfo sobre Egipto hoy señala el fin del sueño para los faraones. El entrenador les dirá que hay que volver a casa a descansar y a preparar la próxima copa del mundo. Aunque no cabe la menor duda de que a la selección y, quizá todavía más, a su capitán les esperan noches tristes e insomnes plagadas del “hubiera”.

La selección local va con todo y no parece tener intención de detenerse. Mantiene, como hoy vimos, una delantera que pone tensos a sus competidores arrinconándolos así hasta que en su propio torbellino cometen faltas y errores que no son rarezas en el fútbol, pero son pecado en un mundial.

La esperanza muere al último. El calor de una porra que no se cansa puede devolver luz como hizo hoy el penalti que salvó a Egipto de irse en ceros. Hasta cuando iban perdiendo por 3 goles, buscaron el gol, y eso es con lo que hay que quedarnos.

 

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