PUDUCHERRY (puducherry)        

  1.  1. Un territorio de la unión

India, en la costa de Coromandel,

formado de varios territorios

franceses e incorporados a la

India en 1953.          

Diccionario Oxford

 

CHAPOPOTE (chapopote)

  1. 1. MÉXICO – Sustancia negra

y espesa que se obtiene del petróleo

y que se emplea principalmente para

asfaltar caminos.

Diccionario Oxford

 

BLANCO –

EXT: Cuarto con balcón – Costa de Puducherry – Día

Olas.

Esperamos un segundo.

Vemos a un extranjero sudando en un cuarto horrible pero bien ubicado. Su mano tiembla. En sus ojos algo se encendió por un momento y luego murió.

Lo seguimos mientras se arrellana en el suelo bajo un ventilador mugroso. El calor es visible, quizá 50 grados.

Frente a él, un escritorio con 3 libros: El Ramayana, Herzog y Memorias del subsuelo.

 

NARRADOR

No sé si soy hedonista, libertino, fútil o – basado en mi bulliciosa egomanía – un hombre cicatero y megalómano. Tal vez sólo estoy muy enfermo.

Hmm…

Huele a océano. A pez muerto. A mi sudor. A polvo caliente. El escritorio es aceptable. El balcón es casi orgásmico. La vista, hmm…carajo…el regalo perfecto para cualquier escritor. Me gustaría fumar para que este momento fuera más sensual. Para pararme en este balcón con cigarro en boca y que todo indio que pase sepa que algo ando escribiendo. Me vibran las venas de la mano. Llevo todo el día acelerando en mi vieja moto por la costa de Tamil Nadu. Cada 200 kilómetros se ahoga la chingadera esta y algo tengo que arreglarle. La odio. Hero Honda / splender , precio: 10,000 INR, razón del precio: probablemente es robada. Se me marcó la camisa en la piel. Necio. Casi se me quedan pegadas las chanclas en este chapopote sureño. Corro de ustedes y nuestra promesa; siempre hablar sobre libros. Cederé al maraqueo de mi mano. La tranquilizaré con la pluma. Venga tinta. Contemos algo. –

 

Nos acercamos al escritorio con el extranjero. En el húmedo y visiblemente maloliente pedazo de madera vemos – aparte de los libros – varias hojas sin terminar y una en especial apartada de todo el desorden, limpia, escrita casi a maquina.

El extranjero la toma en sus manos la pone en el suelo y la recita de memoria en un tono sutil.

Camina de un lado del cuarto al otro.

La audiencia es el ventilador, parece que le está dictando.

Nos enfocamos únicamente en la hoja. Esta hoja:

 


El Ballet Mecánico

 

“Nos alegramos cuando vemos al sol alzarse cada mañana y

cuando se pone durante la tarde,

sin comprender que con él también

se van nuestras vidas.” 

Valmiki

 

 

 

 

Una moto veloz – no – no una; 38 motos en un carril. La luz es roja. La advertencia del caos. Son 3 carriles. No lo sé, quizás 200 vehículos esperando ordenes. Si la velocidad de tu motor es menor a 74km/h, en cualquier calle de la India, chocas y mueres. La luz es roja. El director un segundo antes de dar comienzo a su orquesta. Verde. El petróleo fluye entre tus piernas como plasma en las venas del motor, le permite rugir; comienza el ballet mecánico.

La India es ese lugar donde puedes vivir cosas reales. Metempsicosis combinada con una hostil obsequiosidad en el aire. Un polimorfo escenario. No obstante, es víctima nuestra. Me encerré en este cuarto para entenderlo. Ahí afuera están las cosas que nos dan vida. Y yo aquí estoy, encerrado. Da miedo darse cuenta que no estas viviendo. Da miedo saber que el sol se va y con él nuestra vida. Da miedo morir por falta de algo real, salir diario a buscarlo y regresar a casa sin nada; nada real, esto me mata.

Caigo en el pesimismo y la angustia. Grito a los cuatro vientos que la vida es mejor desde un libro. Por eso me encierro, para entender el ballet mecánico. Para saber por qué no caminamos descalzos en la tierra que nos da vida. Por qué usamos toneladas de metal y cuero para protegernos de ella. Quiero un ballet humano, uno con carne, olor y movimiento, uno que incluya al pájaro cantando y el sol caliente, uno que baile al ritmo del aire y la lluvia. El mundo es armonía, perfección, quiero bailar con él. No es posible, tenemos el ballet que nos merecemos, no sólo en India, en todos lados; un sucio, terrible y preocupante ballet mecánico.

 


 

El EXTRANJERO deja caer una lagrima sobre la hoja. El eco de su soledad lo asusta y se dirige al baño. Un cuarto terrorífico. Nos enfocamos en su rostro mientras entendemos que está adoptando la típica posición india de águila extremista para recibir las heces.

Voltea a ver las moscas circulando un foco en el techo, sabiendo – a ciencia cierta- que en unos instantes estarán circulando su ano.

 

NARRADOR

Siento una apoplejía dentro de mi. Escribí un buen artículo, supongo, realmente no hablo sobre libros. Pero… ¿Por qué hacerlo si no estamos listos para ellos? Al menos no ahora, no con todo lo que pasa en el mundo. Andaré este chapopote sureño. Buscaré ese transe entre calor y velocidad y ahí, quizás, encuentre algo real.

 

Escuchamos la puerta. El golpeteo no para. Es un terremoto auditivo, molesto e intencionado.

El extranjero comienza a gritar. Palabras brincan entre hinglish y español. Se abre la puerta de golpe.

Vemos a un indio. Su rostro es el de un grandilocuente canalla. Sus ojos vehementes. El extranjero deja salir su tono natural, discuten de manera ferviente.

 

       INDIO CANALLA                                                   EXTRANJERO 

 PAISE!!..MAAN KAMEENE                                  Cabrón ni cagar…mira

 …DHYAAN… MEDITATION                                 …no mames…ESTOY…

 …MEDITATION!!!                                                   …MEDITANDO!!…AHH.

 

Vemos como el EXTRANJERO entra nuevamente al cuarto dejando al INDIO CANALLA hablando sólo. Bajo el ventilador mugroso se acerca a un diminuto buró de noche junto a una cama perfectamente tendida, sin usar.

Mientras abre el cajón vemos una silueta marcada por polvo – en donde seguramente antes había una Biblia – rodeando una glock 17 9mm oxidada. El extranjero la toma delicadamente como prestada. Voltea a ver el ventilador, respira hondo. Una ligera sonrisa en su rostro. Regresa decidido con el INDIO CANALLA.

 

EXTRANJERO

A ver cabrón. Aquí está tu meditación.

 

El EXTRANJERO se abalanza sobre su presa. No logramos distinguir en un principio si lo que busca es un abrazo o un enfrentamiento físico.

Vemos sus ojos extáticos mientras libera una bala de la poderosa glock 9mm entre sus cejas.

 

CORTE A:

Olas.

Un momento.

– BLANCO –

 

FIN

 

 

 

Fotografías de Sebastián A. Gómez Garcini

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