Han tropezado torpemente como equipo.
La selección argentina se ha visto convertida hoy en un animal policéfalo que no logra estar en armonía. Sampaoli no es el director técnico. Es un accesorio a la voluntad de sus jugadores. Messi contradice junto con Mascherano sus decisiones.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha

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Culpable(s)

33,300 tuits en la última hora. Éste es el resultado que aparece cuando uno busca “Sampaoli” en Twitter. Si bien todo país quiere ganar la copa del mundo, los argentinos son los únicos que, por tradición, historia, y quizás hasta genética, trascienden ese deseo y lo tratan como una obligación. Son estos mismos hinchas los que, tras la eliminación de la selección biceleste, buscan a quién crucificar.

¿Mascherano? ¿Messi? ¿Sampaoli? Parece que ni los jugadores saben. Hemos visto una selección argentina desordenada, perdida, amorfa y ambigua. Desde el 3-0 contra Croacia hasta la victoria milagrosa contra Nigeria, el gigante sudamericano no ha logrado acelerar lo suficiente para emprender el vuelo.  Han tropezado torpemente como equipo.

La selección argentina se ha visto convertida hoy en un animal policéfalo que no logra estar en armonía. Sampaoli no es el director técnico. Es un accesorio a la voluntad de sus jugadores. Messi contradice junto con Mascherano sus decisiones. Imponen estrellas del fútbol de clubes tácticas propias. Si deciden que un jugador no juega el siguiente partido, se lo hacen saber al entrenador en el bus de camino al estadio o, si tiene suerte, un par de horas antes en el hotel.

Es comprensible que Messi, el mejor jugador del mundo, se anime en tiempos más modernos a hacer lo que nunca hizo Maradona pero que hoy seguramente también haría. Toma la batuta y trata de acomodar a los jugadores que siente le permitirán armar con el equipo nacional lo que logra hacer con el Barça. No ha habido hasta ahora director técnico que logre entrar en sintonía con Messi y sus decisiones. Se eluden y se excluyen, cuando en realidad deberían colaborar y construirse sin pelear por la última palabra.

Se derrumba Argentina en la desgarradora tragedia del “casi”. Sin lograr concretar todo lo que dieron durante el partido. Argentina queda eliminado a pesar de anotar 3 goles en un mismo partido. Cosa que no vemos desde 1986, mundial en que la entonces Unión Soviética perdió también 3-4 contra Bélgica, mundial en que Argentina podía aún saciar su sed de verse coronada ante el mundo.

Eran un equipo y un deporte distintos.

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