Incluso cuando intentan no hacerlo, estos jugadores recuerdan los horrores de la guerra. El terror los obligó a construir una coraza impenetrable y el olor cotidiano a muerte les enseñó a jugar como si no le temieran a la vida.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha.

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Coraje Croata

Los ingleses juegan de blanco porque son caballeros. Los croatas, en cambio, llevan calcetas rojas para disimular la sangre. Con la mirada de locos y el cuchillo entre los dientes, la selección croata persiguió el balón hasta cuando los músculos ya no daban más. Estos fueron niños que salieron a penas vivos de la guerra. Convertidos por el fútbol en otro tipo de guerreros.

140,000 vidas se perdieron en la guerra de los Balcanes. La estrella de la selección, Luka Modric, huyó de la guerra cuando tenía tan sólo 6 años. Tras la brutal ejecución de su abuelo, también llamado Luka, él, su madre y su hermana encontraron asilo en la capital croata. Con espinilleras hechas de madera y jugando en campamentos con un balón desinflado, el hoy mariscal encontró refugio en el fútbol.

Incluso cuando intentan no hacerlo, estos jugadores recuerdan los horrores de la guerra. El terror los obligó a construir una coraza impenetrable y el olor cotidiano a muerte les enseñó a jugar como si no le temieran a la vida.

Los seleccionados croatas se forjaron en el fuego de la tragedia. Modric y su conjunto se fortalecieron en el dolor.

Vedran Corluka vivió el infierno sobre la tierra cuando su pueblo fue arrasado. Lovren huyó a Munich cuando tenía 3 años. Aún recuerda el terrorífico alarido de las sirenas que anunciaban una invasión o un bombardeo. Recuerdo que comparte con el hoy portero de la selección Danijel Subasic quien a los 7 años de edad no jugaba a las escondidas sino se escondía con los demás niños de Zadar de los aviones enemigos.

26 años después, con una selección que ya no huye ni se esconde, Croacia se convirtió en el primer país de los Balcanes en llegar a la final de una copa del mundo. Como la nación croata y sus jugadores, esta selección renace y se reinventa, aunque la hieran al sexto minuto. Se enfrentaron a una selección joven y bien entrenada que no se va por el tercer lugar sin mérito.

Dios salve a la reina, y salve el fútbol a Dios como hizo con los niños de la selección croata.

 

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