La selección mexicana vuelve a casa desde Rusia al ser eliminada por séptima vez desde 1986 en octavos de final. No creo que sea una maldición o un bloqueo psicológico. Quizá simplemente es porque ahí pertenece el fútbol mexicano, entre el octavo y el decimosexto puesto.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha

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¿Con qué cara?

                Neymar es todo lo que está mal con el fútbol hoy en día. El jugador más caro de la historia, bicicletero por excelencia, con magia en las piernas y una velocidad despampanante, y aún con todas estas cualidades, se retuerce tramposamente en el suelo ante el más mínimo contacto de un rival que, francamente, no debería de intimidarlo.

Vergüenza debería darle no sólo a él por manchar así el legendario jersey verde amarelo, sino que a la FIFA por decirse embajadora del juego limpio y permitirle a un gandaya como Neymar perder el tiempo y sobreactuar sin siquiera una advertencia. Conducta antideportiva, conducta anti-futbolística.

Aún así ganó. La selección mexicana vuelve a casa desde Rusia al ser eliminada por séptima vez desde 1986 en octavos de final. No creo que sea una maldición o un bloqueo psicológico. Quizá simplemente es porque ahí pertenece el fútbol mexicano, entre el octavo y el decimosexto puesto.

Digo esto tranquilo. Triste, pero tranquilo. Porque a diferencia de la derrota anterior ante Suecia, la selección mexicana supo construir hoy sobre las ruinas de sus ánimos. No se derrumbó y se mantuvo feroz hasta el último minuto. Dejó todo en la cancha y lamentablemente no fue suficiente. A veces la pasión, el deseo y la imaginación no bastan para superar la magia del joga bonito o el talento de jugadores visiblemente superiores.

Me distancio un poco del partido para hablar de porque nació Cascarita en C de Cultura. No soy cronista, no soy analista, y soy un pésimo jugador. Normalmente escribo en la sección de Cine aunque puede que mi actividad de 90 minutos preferida sea ver un partido de fútbol. Porque ahí lo encuentro todo. Encuentro la pasión conmovedora que tiene el arte, la rendición ante proezas corporales danzadas, el éxtasis unificador del canto desde las gradas.

¿Con qué cara avanza Neymar? (De cínico pujido seguramente) Me da igual, porque, aunque haya quedado fuera, confío en que México y su selección pueden volver con la cara en alto tras habernos dado alegrías, sustos, esperanzas, llantos, y fútbol. Por eso, doy las gracias a Osorio, y a la selección.

Nos vemos en Qatar.

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