El rojo es el color del peligro, el verde de la esperanza, y el amarillo de la advertencia. Hoy se definió quién en el grupo H avanzará a octavos de final. La selección colombiana dominó el grupo con 6 puntos. En segundo lugar, empataron Japón y Senegal

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha.

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Color Advertencia

El rojo es el color del peligro, el verde de la esperanza, y el amarillo de la advertencia. Hoy se definió quién en el grupo H avanzará a octavos de final. La selección colombiana dominó el grupo con 6   puntos. En segundo lugar, empataron Japón y Senegal, ambos con 4 goles a favor, 4 en contra, y 4 puntos. Tres equipos calificaron. Sólo hay lugar para dos en la siguiente ronda.

¿Qué hacer? ¿Organizar una sesión especial de penaltis entre ambas selecciones? Parece poco práctico. ¿Un volado? Parece anticuado. Al fin y al cabo, el fútbol, que es un deporte de ilusiones y de esperanzas, busca terminar el partido de manera justa y redonda. De ahí nacen cosas como el VAR (Video Assisted Referee), que en este mundial ha hecho de dibujar un rectángulo en el aire la pantomima de la deliberación.

En esta búsqueda de justicia, la FIFA ha decidido por primera vez eliminar a un equipo según su “Fair Play”. Premiando así el juego limpio y castigando el exceso de amonestaciones. Senegal pasa amargamente a la historia de los mundiales como el primer caso de una selección eliminada a causa de sus tarjetas amarillas. Japón pasa (de panzazo) a la siguiente fase.

Esto sólo refuerza un sentimiento con el que nos quedamos ayer después de ver en la cancha el torbellino en que se perdió la selección mexicana. No puede llegarse a estas alturas del mundial sin un juego sólido que asegure la supervivencia del equipo. Cada vez queda menos espacio para los errores, y como acabamos de descubrir, la diferencia entre la vida y la muerte puede ser de dos tarjetas amarillas.

Después de todo, el exceso de tarjetas amarillas exhibe la pobreza técnica de un equipo. Lo vemos con Panamá, por ejemplo. Sin tener herramientas sofisticadas de contención, de tacle o de burla, hizo lo que pudo, y eso le costó acumular 10 tarjetas amarillas.

Triste es entonces ver que uno de los equipos más carismáticos y alegres se va así.  Aunque al final es más triste aún ver que incluso con la regla de amarillas, la culpa la sigue teniendo la selección senegalense.

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