Este “triunfo” me hace sentir aliviado. Sin embargo, no me hace sentir contento ni seguro. Desde el comienzo del partido las cosas se vieron frágiles.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha.

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¿Celebrar o Recalibrar?

                México pasa a la siguiente ronda. No por su desempeño ante la selección sueca sino gracias al balance de puntos que genera la sorprendente victoria de Corea del Sur contra Alemania. Durante la segunda mitad del partido de hoy, México fue su propio peor enemigo. Lo fue tanto que el tercer gol en su contra fue un trágico autogol.

Este “triunfo” me hace sentir aliviado. Sin embargo, no me hace sentir contento ni seguro. Desde el comienzo del partido las cosas se vieron frágiles. Gracias a Jesús Gallardo, México es ahora el titular del récord por la tarjeta amarilla más temprana en una copa del mundo. (13 segundos)

Esto se deformo poco a poco hasta convertirse en una selección perdida, sin ritmo, tensa, angustiada, y hasta violenta. ¿Qué salió mal?

La primera mitad del partido se dispararon 19 tiros al arco sin un solo gol. Marcando así otro récord, que podríamos llamar “El primer tiempo más reñido en un mundial”. La selección mexicana se mantuvo a la altura de los suecos durante los primeros 45 minutos. Al minuto 50, comenzó la decadencia futbolística. Anotó Suecia el primer gol.

Una de los cosas a resaltar es que Osorio, director técnico que hasta ahora había forjado una selección con alma de guerrero águila, no hizo cambios en el equipo regresando del medio tiempo. Usualmente, este estratega es conocido por sus cambios y realineaciones al segundo tiempo.

Ante la posibilidad de quedar fuera del torneo, pareció que la selección comenzó a derrumbarse mental y moralmente. No sólo es triste ver a una selección que nos refleja como país en nuestra intolerancia a la frustración y nuestra incapacidad de sobreponernos a ella, sino que es aterrador. Pues sólo se avecinan contrincantes más fuertes.

Indudablemente, el siguiente partido será más difícil. ¿Si no somos los primeros en anotar vamos a volver a tirarnos a la desgracia? Ojalá no, porque permanecer en el mundial no es un premio, es una prueba. Quizá de ahí parten movimientos como #ElDíaDespués de Diego Luna, donde lo más importante no es el resultado sino cómo nos alzamos y con qué cara enfrentamos adversidad que se nos presente.

 

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