Por primera vez en 16 años la selección mexicana ha ganado dos partidos seguidos en una copa del mundo. Corea del Sur por otra parte, concluye hoy su sueño y añade una derrota más a la mala racha que lleva desde 1990.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha.

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Canta y No Grites

                Por primera vez en 16 años la selección mexicana ha ganado dos partidos seguidos en una copa del mundo. Corea del Sur por otra parte, concluye hoy su sueño y añade una derrota más a la mala racha que lleva desde 1990.

El primer gol mexicano sucedió en el minuto 26 con un penalti fulminante de parte de Carlos Vela. Éste es el penalti número 14 que vemos en Rusia 2018. Sin estar aún siquiera en cuartos de final, ya hemos superado el número de penaltis del mundial anterior. (13)

A pesar del control de la cancha y del balón que lograron tener sobre los coreanos, la selección azteca parecía tener problemas para concluir pases y hasta jugadas dentro del área. Por otro lado, entró en cada uno de los jugadores una pequeña parte del espíritu de Jorge Campos, pues ante los tiros de la selección coreana los jugadores mexicanos pusieron el cuerpo y fueron todos una muralla individual.

Al minuto 66 el Chicharito nos sorprendió con el segundo gol de la selección. Asegurando así su entrada al salón de la fama como el primer jugador de la historia del fútbol mexicano en anotar 50 goles portando la camiseta de la selección.

El partido parecía decidido. Hasta que, después de tres minutos de tiempo extra, el coreano H. Son anotó un gol a casi 20 metros de la portería. Ni Ochoa ni los hinchas lo vieron venir. Corea no se iría en ceros, y todas las fuerzas de la selección se vieron obligadas a contener el balón y a evitar el empate.

Tras el silbatazo final sentimos todos un enorme alivio. Los coreanos fueron un rival digno que lo dio todo, incluso después del minuto 90. México celebró entre himnos y saltos su clasificación a la siguiente etapa del torneo.

Celebremos nuestro triunfo juntos. No caigamos en porras divisorias y controversiales por las que se nos ha amonestado ya. El fútbol es un deporte que nos recuerda que no somos sólo 11 sino un chingo. En la unión encontramos la fuerza, y si nos encontramos en el ángel con nuestros hermanxs LGBTQI+ recordemos cantar sin gritar.

 

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