Terminó por cumplirse, aunque fuese a medias y con tecnicismos, la predicción de Pelé para el fútbol y los futbolistas de origen africano con estrellas como Umtiti, Kante, Pogba y el niño virtuoso Mbappé llevando orgullosos otra estrella al gallo galo.

Nota: La tierra, como un balón, es redonda y cada 4 años se encuentran en posición para que suceda el mundial. Cascarita es un proyecto en #CdeCancha que busca encapsular momentos del mundial de Rusia 2018 en 360 palabras. Cortas crónicas con C de Cultura, de Cascarita y de Cancha.

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Campeón

 

Francia celebra hoy su coronación como campeón de una copa del mundo. En el mundial de Francia 1998, Didier Deschamps llevó al conjunto bleu hasta la victoria. Hoy lo hizo de nuevo. Sin embargo, no lo hizo dentro de la cancha sino desde la banca. Deschamps se une a Zagallo y a Beckenbauer en el salón de la fama para antiguos capitanes convertidos después en directores técnicos que han alzado la copa del mundo jugando ambos roles.

Por tercera vez en su historia, la selección francesa llegó a la final. En 1998 ganó como local y en 2006 perdió en penales. Por otra parte, la selección croata se convirtió en el primer país de los Balcanes en alcanzar estas alturas del torneo.

Terminó por cumplirse, aunque fuese a medias y con tecnicismos, la predicción de Pelé para el fútbol y los futbolistas de origen africano con estrellas como Umtiti, Kante, Pogba y el niño virtuoso Mbappé llevando orgullosos otra estrella al gallo galo. Con el partido de hoy, y tan sólo 19 años, Kylian Mbappé se volvió el segundo adolescente en anotar en una final. 70 años después de que el mismísimo Pelé impuso ese récord.

No todo hoy fue celebración. Hubo también protesta contra el régimen corrupto, autoritario y opresor de Valdimir Putin por parte del grupo punk feminista: Pussy Riot al invadir el terreno de juego exigiendo la liberación de presxs políticos injustamente encarceladxs.

Y por supuesto, no faltó el inevitable dolor del equipo perdedor. La selección croata terminó el partido y el mundial agotada. Habiendo jugado partidos de 120 minutos en los que dejó hasta el alma en la cancha, hoy, taciturnos, se sentaron sobre el pasto tras la derrota.

En un abrazo grupal recordaron después que hay momentos en que lo único que queda por delante es mirar hacia atrás. Nadie se esperaba ver a Croacia en este partido y de repente nadie podía esperar para ver a Croacia en este partido. El camino que hicieron hasta la final es su mayor triunfo.

Sonó el silbatazo final. Se acabaron las crónicas y el torneo. No pasa nada, así es el juego. Siempre quedará más fútbol.

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